Con una puerta entreabierta y las ganas de descubrir qué hay al otro lado.

J.R.J. Escribano

Soy J.R.J. Escribano: ingeniero, docente y escritor. Escribo libros para aprender y libros para imaginar, desde obras educativas para editoriales hasta novelas de terror, fantasía y ciencia ficción.

Si tuviera que buscar algo que une todo eso, sería la curiosidad: las ganas de descubrir cómo funcionan las cosas, de imaginar qué hay detrás de una puerta cerrada, y de hacerme preguntas que no se responden con una sola frase.

01 Los mundos de pantalla

Desde pequeño me han gustado las historias y los mundos imaginarios.

Crecí entre libros, videojuegos, dados, mapas y aventuras, y entre aquellas primeras pantallas que hoy parecen casi arqueología tecnológica: el Spectrum, la Game Boy, Nintendo, Atari, Sega Mega Drive y tantas otras consolas capaces de abrir mundos enteros con apenas unos píxeles, algo de sonido y mucha imaginación.

Videoconsolas retro sobre una mesa: ZX Spectrum, Atari 2600, NES, Game Boy, Super Nintendo y Mega Drive, con una televisión de tubo jugando a Sonic al fondo
J.R.J. Escribano
“Una buena historia no solo se mira desde fuera, se atraviesa.”

Cada partida tenía un territorio nuevo, una misión, un reto que resolver, un camino secreto o una decisión que podía cambiarlo todo. Quizá entonces no lo sabía, pero ahí empecé a entender algo que todavía me acompaña.

Después llegaron los juegos de rol: durante años jugué a Dungeons & Dragons, El Señor de los Anillos, Rolemaster, RuneQuest y La llamada de Cthulhu. Bastaban una mesa, unos dados, un mapa y ganas de imaginar para que aparecieran ciudades, criaturas y misterios enteros. Un mapa dejaba de ser un dibujo, una puerta cerrada podía cambiar una tarde entera, y un personaje inventado terminaba importándome mucho más de lo previsto.

De aquellos años me quedó la costumbre de preguntarme qué habrá detrás.

Libros de juegos de rol sobre una mesa (Dungeons & Dragons, Rolemaster, El Señor de los Anillos, RuneQuest, La llamada de Cthulhu) junto a dados, miniaturas, un mapa y hojas de personaje escritas a mano
02 La ingeniería

Después llegó la ingeniería.

Estudiarla me enseñó a ordenar, analizar y entender cómo funcionan las cosas por dentro — y que un problema enorme resulta mucho menos intimidante en cuanto lo divides en partes pequeñas. Esa forma de pensar me acompañó después en la empresa, y sigue conmigo hoy: observar, probar, equivocarme, corregir y buscar una solución mejor. Curiosamente, también resulta útil a la hora de escribir un libro.

J.R.J. Escribano explicando un puesto de demostración de Industria 4.0 en una planta industrial, ante un grupo de visitantes
03 La enseñanza

Más tarde llegó la docencia.

Y descubrí que saber algo y saber explicarlo son dos cosas muy distintas. Enseñar obliga a buscar otros caminos: observar, escuchar, probar otra explicación cuando la primera no funciona, y convertir algo complicado en algo que el otro pueda entender.

Es construir puentes.

J.R.J. Escribano escribiendo
Hoy escribo libros educativos, novelas de terror, fantasía y ciencia ficción.

Por eso buena parte de lo que escribo tiene que ver con la divulgación: me gusta explicar, pero sobre todo me gusta que alguien termine una página sabiendo algo que no sabía antes.

04 La escritura

Con el tiempo, todas esas piezas empezaron a encajar: la imaginación de los juegos, la estructura de la ingeniería, la experiencia de la empresa y la claridad necesaria para enseñar. Y ahí apareció la escritura, aunque seguramente llevaba allí desde el principio.

Hoy escribo libros educativos, libros de texto para editoriales, obras ilustradas para niños y familias, novelas de terror, fantasía y ciencia ficción, además de otros proyectos que nacen de esa mezcla entre conocimiento e imaginación.

Pero escribo mucho más de lo que se publica.

Hay historias que se quedan en una carpeta. Novelas que quizá nunca salgan. Ideas que ocupan diez páginas y no llegan a ninguna parte. Antes pensaba que era tiempo perdido; ahora sé que también forma parte de escribir. No todas las páginas necesitan llegar al escaparate — algunas existen para enseñarte a escribir la siguiente.

J.R.J. Escribano
Entre carpetas, borradores y libros que sí llegaron a publicarse.
05 La calma de la tierra

También necesito la calma de la tierra.

Cuando el ruido de las pantallas, los libros y las ideas se vuelve demasiado grande, me tranquiliza cultivar mi huerto, cuidar las plantas, cosechar mis propios alimentos y atender a mis gallinas. La tierra no entiende de notificaciones ni de fechas de entrega: hay que plantar, cuidar y esperar, y esperar también viene bien — es una forma sencilla de recordar que no todo tiene que pasar ya.

Intento que cada libro tenga camino, ritmo y sentido. Unos nacen para explicar el mundo real; otros, para inventar mundos que no existen. Pero todos parten del mismo sitio: la curiosidad.

Es construir caminos.

Algunos caminos llevan a aprender algo nuevo. Otros conducen a una casa encantada, a una nave en mitad del espacio, a una civilización antigua, a una criatura imposible o a una pregunta que cambia la forma de mirar el mundo.

Pero todos empiezan igual: con una puerta entreabierta y las ganas de descubrir qué hay al otro lado.